Mientras avanza la negociación para aprobar las reformas de “segunda generación”, el oficialismo puso en marcha una estrategia paralela: instruyó al titular de Diputados, Martín Menem, para intentar arrebatarle a Unión por la Patria la condición de primera minoría sin dinamitar los puentes con los bloques aliados. Una misión que, a esta altura, luce tan ambiciosa como riesgosa. Para ello, el vice del partido libertario mantiene contactos con legisladores cercanos que evalúan sumarse formalmente a La Libertad Avanza el próximo 3 de diciembre.

La operación exige precisión quirúrgica. Aunque varios miembros del PRO analizan dar el salto, en el Ejecutivo discuten cómo instrumentar esos movimientos sin deteriorar la relación con Cristian Ritondo, jefe del bloque amarillo y uno de los socios políticos más relevantes del oficialismo. “El Gobierno no promueve pases desde el PRO. Respetamos cada espacio. Las salidas que hubo fueron por motivos ajenos a LLA”, afirmó a Infobae un funcionario al tanto de las conversaciones.

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El titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem, y el jefe de bloque del PRO, Cristian Ritondo

El titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem, y el jefe de bloque del PRO, Cristian Ritondo

En Balcarce 50 lo definen como “simple alquimia política”. Horas después de confirmarse el ingreso de Verónica Razzini, Alejandro Bongiovanni y Lorena Petrovich —quien reemplaza la banca que dejó Silvia Lospennato—, insistieron en que el diálogo con Ritondo “es permanente”. Razzini ya había marcado distancia el año pasado, cuando junto a Gabriel Chumpitaz formó el bloque Futuro y Libertad.

En las listas internas aparecen otros nombres del PRO que podrían engrosar las filas libertarias. Por ahora, LLA suma 94 bancas, apenas dos menos que Unión por la Patria, que conserva 96. Si finalmente se concreta el desembarco de los cuatro diputados que responden al gobernador catamarqueño Raúl Jalil, UxP quedaría con 92 integrantes.

Diego Santilli y Cristian Ritondo ingresan a Casa Rosada (Jaime Olivos)

Diego Santilli y Cristian Ritondo ingresan a Casa Rosada (Jaime Olivos)

La Casa Rosada tiene un objetivo claro: robustecer la representación libertaria para poder exhibir —tras un año legislativo pobre en resultados— los primeros triunfos concretos cuando se abran las sesiones extraordinarias. El clima, al menos por ahora, es optimista. “Falta, pero ‘El Colo’ y Martín están muy confiados”, resumió un integrante del círculo más cercano al presidente Javier Milei, en referencia a Menem, Patricia Bullrich y el tándem Manuel Adorni–Diego Santilli, encargados de las conversaciones con legisladores y gobernadores.

En el PRO, las fugas generaron fuerte malestar. Ritondo queda, por ahora, con un bloque de 15 diputados, aunque admiten que ese número podría variar según los acuerdos que se tejan. En paralelo, anticipan que ya exploran la formación de un interbloque con otras fuerzas afines.

Desde el corazón del macrismo aseguran que “el bloque queda estable, ordenado y sin sobresaltos, con dirigentes convencidos del modelo del PRO y preparados para defender sus banderas en el recinto”.

La relación con Menem, fluida al inicio, se resintió en los últimos meses. El riojano se sintió desplazado cuando Ritondo sonó como posible reemplazo suyo en la presidencia de la Cámara durante la previa electoral. “No es personal, pero lo lastimó. Antes nos oponíamos a los traspasos; ahora no los incentivamos, pero los aceptamos”, confió un dirigente libertario.

En el PRO, en tanto, esperan avanzar en una “negociación real” sobre el reparto de comisiones. En la Casa Rosada, lejos de objetarlo, admiten que Menem pretende mostrar control, pero entiende que no puede avanzar sin acuerdos. “Todo se va a ordenar, pero con más diálogo del que imaginábamos al principio”, dicen cerca de Ritondo.

Pese al empeño libertario, en el PRO dudan de que LLA alcance la primera minoría. “Están haciendo todo lo posible, incluso intentando comprar diputados”, aseguran. El enojo también alcanza a Patricia Bullrich, ahora senadora libertaria, que facilitó el salto de siete legisladores propios. “Fue carancheo. Si quiere construir, ese no es el camino. El PRO cuida lo que creó. No vamos a entrar en internas personales, pero esto tiene un costo”, reprochan.

Del otro lado, los libertarios que dejaron el PRO contraatacan: “Nuestro problema no es con Ritondo, es con Macri, que nos echó a todos. Ningún diputado electo por Patricia debería olvidarlo”. Según sus propias cuentas, el bloque amarillo quedará con 13 miembros a partir del 3 de diciembre.

En la Casa Rosada reconocen la bronca de Ritondo, pero aseguran que la relación se mantiene y destacan su rol en el Consejo de Mayo. También ponderan el perfil “dialoguista” de Menem. Sin embargo, admiten que la prioridad absoluta —y la obsesión— sigue siendo garantizar la aprobación del paquete legislativo previsto para las extraordinarias del 10 de diciembre.

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